Esperando el viento a favor

"Ya sólo puede ir mejor y está cerca el momento, espera que sople el viento a favor"

jueves, agosto 31, 2006

Gris

Me parece que cada vez soy más gris, más mediocre
Carezco por completo de algo de brillantez, me veo sin chispa alguna, tampoco hay nada concreto que absorba mi tiempo como le sucede a mucha gente. Me gustan muchas cosas pero no hay nada que me apasione.
Pienso en lo que hago bien, y realmente no hay nada, no sé escribir,ni componer, ni cantar, ni tocar un instrumento, ni dibujar, ni soy una maravilla en mi trabajo, no soy la mejor amiga ni la mejor hija, etc, etc...

Me veo como un personaje secundario en esta pelicula, uno de los que se podría perfectamente prescindir y no se notaría demasiado; en los días buenos prefiero pensar que soy una secundaria, sí, pero de las necesarias para sostener y hacer creíble la película, en los malos no paso de ser una extra con frase...

En fin, resultado de una semana difícil, en la que las cosas no van como esperas, y te haces preguntas que probablemente no deberías hacerte.

jueves, agosto 24, 2006

Deja que las lágrimas salgan

Ayer la persona que más quiero necesitaba desahogarse, llevaba demasiados días controlándose, guardándoselo todo, como suele hacer, y no pudo guardarse más, no quiso controlarse más, así que lloró, lloramos juntas, y después se quedó mucho más tranquila.

Llorar no es malo.
Quizás sea esta la época de mi vida en la que más lloro,(aunque sin que me vean) pero no por eso es la peor; pasé demasiado tiempo con esos angustiosos nudos en la garganta y esa opresión en el pecho sin poder dejar salir las lágrimas. Y puedo asegurar que la sensación de meterte en la cama con esa angustia sin poder liberarte es lo peor, así que ahora, alguna noche, a veces, hay algún pensamiento, alguna circunstancia que desencadena un pequeño llanto silencioso que al final me alivia. ¿Que sería mejor no tener nunca motivos para llorar? desde luego, pero este no es un mundo perfecto, así que mientras tanto...

sábado, agosto 19, 2006

Porque tal vez se pueda ganar a veces

La vida es como un campeonato de ajedrez
jugadores anónimos se baten
sobre un campo escaqueado
donde tienes solamente
determinado tiempo
para completar tus jugadas.
Y tu reloj corre
todo el tiempo
y si te tomas
demasiado tiempo
para una jugada
tienes tanto menos
para el resto
de tu vida.
Y tu adversario
oscuro o claro
(quien puede ser o no ser
la vida misma)
te hostiga con sus ojos profundos
u obscenamente frunce sus frenéticas cejas
o arroja el humo sobre tu rostro
o cruza y vuelve a cruzar sus piernas
o las piernas de ella
o te perturba de otro modo
y actúa como algún insolente invulnerable
imbatible dios
que puede leer tu mente y tu corazón.
Y una sola jugada apresurada
puede ser tu ruina
por lo que tienes que jugar
ajedrez profundo
(como aquel de la profunda victoria de Spassky sobre Fischer).
Y si tu apertura poco estudiada
no fue demasiado brillante
debes jugar a ganar no a empatar
y de repente aparece
una nueva variante Nabokov.
Y entonces lo derrotas a Él finalmente
con algún super final
que nadie haya soñado alguna vez.
Y todavía queda tiempo-
Tu jugada.

(Ajedrez profundo-Lawrence Ferlinghetti)

lunes, agosto 14, 2006

No hay nada como darse un respiro

Regresé de las vacaciones hace unos días. He de decir que ha ido bastante bien, quizás porque no había grandes expectativas, solo descansar y no pensar mucho.
He leido un par de libros: "Carol" de Patricia Highsmith y "Quieres hacer el favor de callarte, por favor" de Raymond Carver.
He escuchado a Van Morrison, Queen, Elvis Costello, Jeff Buckley,...
He redescubierto el placer de bañarse en el mar a última hora de la tarde, ese era mi baño preferido, todo paz y tranquilidad, relajación casi absoluta.
He hecho de niña sociable y educada con algunos familiares y conocidos, como con esa pareja de señores mayores que me conocen desde que era pequeña, y que la mujer de vez en cuando, en realidad cada año, me pregunta "¿estás en novia?", su manera de preguntarme si tengo novio, y yo le pongo mi mejor sonrisa, le digo que no y ella siempre me contesta "uy, tú lo que pasa es que no quieres decirlo para que no te empiecen a hacer preguntas", y yo vuelvo a sonreir y le digo, "claro, claro, será eso".

Y aunque no quería pensar la verdad es que si lo he hecho, y al menos he llegado a conclusiones esperanzadoras:
De momento, no me siento culpable,ya no, me he dado cuenta de que hay cosas que no puedo explicarme ni razonarme, que, como una vez leí, por el colador de lo racional no se puede pasar lo emocional, así que he decidido que me perdono.
Por otro lado tengo la sensación de que se me está presentando una oportunidad, no las tengo todas conmigo aún, pero lo importante es que esta vez si finalmente se presenta, estoy dispuesta a concederme el intentarlo, creo que necesito hacerme ese favor, y eso en mi caso ya es mucho.

viernes, agosto 04, 2006

Descanso

Comienzo unas mini vacaciones. Dejo mi Madrid y me voy unos poquitos días a la playa.
Mi relación con la playa siempre ha sido más bien conflictiva, desde que era bien pequeñita aquello de mancharme con la arena no me hacía demasiada gracia, al parecer corría enseguida a la orilla a limpiarme; después, al crecer un poco, la verdad es que iba más bien por obligación, me resultaba agotador estar día tras día durante dos o tres semanas, a veces ¡un mes! haciendo lo mismo, y ahora, desde hace un tiempo, le he cogido el gustillo, eso sí, nunca más de cuatro o cinco días, lo suficiente para cambiar de aires y descansar sin que me de tiempo a hartarme.
Por otro lado, el mar de noche me da una cierta sensación de tristeza, de melancolía, y sí, es verdad que ése tiende a ser mi estado natural y que no tiene la culpa el mar, pero creo que el contemplarlo lo potencia...en fin, esperemos que no me de el arrebato nostálgico y melancólico, que bastante lo he tenido estos últimos días, a veces me autocastigo, me meto yo solita el dedo en la llaga y hago revisiones absurdas.
Me marcho con un par de libros, mi mp3, y a intentar desconectar de todo, creo que lo que me vendría bien ahora mismo es poner la mente en blanco y no pensar en nada, a ver si lo consigo.
A la ida voy en coche, pero a la vuelta cojo el tren y, quién sabe, puede que me encuentre a alguien interesante en el viaje.(ja, no me lo creo ni yo, esas cosas a mí no me pasan)